De nuevo en casa, en Madrid, en España. De nuevo el jetlag me levanta a las tres de la mañana. De nuevo una entrada contándoos mis aventuras y desventuras en ese país que cada vez se va haciendo un hueco mayor en mi corazón: El Salvador.
La campaña de campo puede resumirse en dos palabras: sin descanso. No es que no haya estado bien planificada, es que simplemente el descanso no entraba en los planes y sólo un día de 20 pudimos descansar: el planificado. Yo tuve "suerte", ya que una diarrea y sus vómitos me obligaron a quedarme en el hotel un día y medio al principio de la campaña. En realidad no descansé mucho ese día, pero ya descansé más que mis compañeros. Por cierto, para los curiosos de la cultura, en El Salvador a la diarrea también se le llama "corre que te alcanzo" y en Guatemala "Chorrillo", yo me quedo con la última, mucho más sencilla y clara. Salvando los inconvenientes gastrointestinales (comunes por otro lado en las campañas de campo por aquellos lugares) la campaña de campo ha sido fructífera e interesante, con dos nuevas trincheras abiertas (y cerradas, claro, no se vaya a caer alguien dentro) y un reconocimiento de campo somero pero prometedor. Probablemente, como siempre, lo mejor de la campaña ha sido conocer a gente estupenda. Uno nunca sabe cuando conocerá a alguien que merezca la pena conocer, pero cuando uno se encuentra a alguien así lo sabe al instante. Me quedo con el recuerdo de Rafael, nuestro maquinista, hombre humilde y trabajador que en pocas palabras es capaz de concentrar toda la sabiduria y el sentido común; también con el de York, el gringo de los peace corps, una esponja para aprehender que fue generoso en su trabajo con nosotros y lleno nuestro limitado castellano de curiosas expresiones gringo-salvadoreñas; y con el de Balmore, chofer del hotel que nos resumió en 45 minutos la actualidad política del país y sus luchas del pasado y del presente, todo ello aderezado con himnos revolucionarios, inolvidable. También quedará el recuerdo especial de Pilar, nuestra compañera que tuvo que abandonarnos por un asunto urgente y nos dejo añorándola, con quien se aprende y se disfruta a cada instante.
La campaña de campo puede resumirse en dos palabras: sin descanso. No es que no haya estado bien planificada, es que simplemente el descanso no entraba en los planes y sólo un día de 20 pudimos descansar: el planificado. Yo tuve "suerte", ya que una diarrea y sus vómitos me obligaron a quedarme en el hotel un día y medio al principio de la campaña. En realidad no descansé mucho ese día, pero ya descansé más que mis compañeros. Por cierto, para los curiosos de la cultura, en El Salvador a la diarrea también se le llama "corre que te alcanzo" y en Guatemala "Chorrillo", yo me quedo con la última, mucho más sencilla y clara. Salvando los inconvenientes gastrointestinales (comunes por otro lado en las campañas de campo por aquellos lugares) la campaña de campo ha sido fructífera e interesante, con dos nuevas trincheras abiertas (y cerradas, claro, no se vaya a caer alguien dentro) y un reconocimiento de campo somero pero prometedor. Probablemente, como siempre, lo mejor de la campaña ha sido conocer a gente estupenda. Uno nunca sabe cuando conocerá a alguien que merezca la pena conocer, pero cuando uno se encuentra a alguien así lo sabe al instante. Me quedo con el recuerdo de Rafael, nuestro maquinista, hombre humilde y trabajador que en pocas palabras es capaz de concentrar toda la sabiduria y el sentido común; también con el de York, el gringo de los peace corps, una esponja para aprehender que fue generoso en su trabajo con nosotros y lleno nuestro limitado castellano de curiosas expresiones gringo-salvadoreñas; y con el de Balmore, chofer del hotel que nos resumió en 45 minutos la actualidad política del país y sus luchas del pasado y del presente, todo ello aderezado con himnos revolucionarios, inolvidable. También quedará el recuerdo especial de Pilar, nuestra compañera que tuvo que abandonarnos por un asunto urgente y nos dejo añorándola, con quien se aprende y se disfruta a cada instante.
Pero ya estoy de vuelta, y la paleosismología se aleja de nuevo de mi, aquí me esperan catálogos sísmicos que domar, fuentes tsunamigénicas que definir y parámetros que establecer... y por supuesto, una tesis que leer.
Aquí os pongo unas imágenes de la campaña de este año:
Aquí os pongo unas imágenes de la campaña de este año:
Lugar de realización de una de las trincheras. Se aprecia claramente el escarpe de falla.
Excavación de la trinchera. Rafael a los mandos, al fondo el volcán de San Vicente.
Haciendo el registro ("log") de la trinchera idílica. Un bonito paisaje, una buena sombra para comer y acceso para el carro. ¿Qué más se puede pedir?

No todo iban a ser trincheritas de juguete... 66 metros de largo y más de 4 de profundidad en algunos puntos.



3 comentarios:
bienvenido a la tortilla, el jamón, el chorizo y el Ribera de Duero...
Besis
Pandereta
Gracias Pandereta!
Y a una empanada?
Besos
A una empanada y a lo que sea menester, faltaría más....
¡Qué cachondo!
Un besote
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