De nuevo en España, tras un viaje de unas 40 horas para olvidar en el que desaparecieron como por arte de magia 3 botellas de vino neozelandés. La magia se llama "seguridad" (en su nombre todo vale) y el prestidigitador un holandés cerril que obedece y no piensa. Qué lástima.
Vuelvo a tu gente, a tus voces.
Vuelvo a tu frio, a tu cielo azul.
Vuelvo a tus brazos, a tus labios.
Vuelvo a Madrid, donde esperas tú.
(Esto debió colgarse el día 17 de Diciembre)



1 comentarios:
Miro entre las caras que se agolpan
y ahí estás, por fin.
Regresas a tu gente, a tus cosas.
Cansado y sonriente.
Bienvenido.
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